Aunque la opinión generalizada dice que actualmente no se usa el destierro como práctica habitual, nuestras islas han servido desde siempre como vertedero humano de grandes errores e inhumana prisión de grandes ideas, y esas costumbres, mucho me temo, no se abandonan así como así.
Quizás uno de los ejemplos más destacados (para nosotros porque, que yo sepa, ningún medio publicó nada al respecto de su nombramiento) sea el del fallecido ex Comisario Provincial de Santa Cruz de Tenerife Antonio Gil Rubiales, que torturó y asesinó al detenido y presunto etarra Juan Ignacio Arregui en 1981. También las malas lenguas del entorno de la Iglesia en Aguere me contaban una vez que el ex obispo Felipe Fernández había estado haciendo de las suyas en tierras españolas y por eso había acabado un día aquí, en las colonias de ultramar (¡uy, si me oye Don Pepito!)... ¿Quién sabe?
Ahora bien, ¿qué pasa con los que nacimos en tierra de destierro, en un lugar donde el concepto de provincia española se sostiene menos que la teoría del primo de Rajoy? ¿Qué pasa con los que crecimos recitando los ríos y afluentes de España y no teníamos ni puta idea del nombre del estrecho que separa Lanzarote de Fuerteventura?
Los que escuchamos cada día como llaman a nuestro hogar "el paraíso" no podemos evitar descojonarnos de tanta hipocresía. O sea, que además de la mierda que se genera en las islas (véase entradas del Kanarische Gürtel o "cinto canario") tenemos que comernos la que nos mandan esporádicamente los godos entre policías chungos, curas salidos y demás figuras de película y además decir "aloha" cuando lleguen como buenos ciudadanarrobas del Estado.
En fin, son muchas las voces que han surgido sobre el tema de la descolonización del Archipiélago Canario en torno a la famosa fecha límite que dio en su día la ONU (organismo que no sirve absolutamente para nada) a los países imperialistas, algo así como lo del 2012, los Mayas y el fin del mundo. En mi humilde opinión, muy lejos no vamos a llegar con una gente que no mueve el culo hasta que llega el agua y se lo moja y, peor aún, se ponen a hablar, a escuchar y a votar mierda a la menor ocasión que se les presenta sin consultar, investigar, reflexionar...
¡¡¡ PENSAR, JODER, PENSAR !!!
Lo siento, amigarrobas, con estos temas me enciendo enseguida. En fin, yo me niego a creer que seamos una colonia de España. Primero porque no somos ni de España ni de nadie, y después porque no somos una colonia. Es más, yo diría que no llegamos ni siquiera a "agua de tolete".





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